De camarera a tener un negocio de pañuelos

La estancia en casa debido al Covid-19 hizo que Caroline y su marido descubrieran en Islam. Ahora, de se camarera ha pasado a tener su propio negocio de pañuelos.

Hace poco más de siete meses que Caroline todavía trabajaba como camarera en un pequeño pueblo de Suiza. Le gustaba su trabajo, conocía a sus clientes y había buen ambiente.

Pero llegaron las restricciones debido al COVID-19. El bar tuvo que cerrar y Caroline que quedarse en casa. Al principio, su jefe todavía le pagaba, pero luego tuvo que acudir a la oficina de desempleo. Su esposo también perdió su trabajo. Pasaban gran parte de su tiempo en casa sin mucho que hacer.

Tiempo para leer

“Mi esposo se volvió bastante espiritual durante este tiempos”, dice Caroline. “Empezó a leer libros que le habían regalado unos amigos hace mucho tiempo. Nunca antes había tocado estos libros.

Un día, mi marido quería que yo también leyera esos libros. Nunca he sido una gran lectora, pero quería complacer a mi marido. La situación ya era bastante mala, así que quería evitar discusiones a toda costa.

Estos libros hablaban sobre Islam. Sinceramente, no me interesaba y muchas cosas me resultaban difíciles de entender”.

La creencia en Dios se volvió interesante

El marido de Caroline continuó estudiando sobre el Islam. Y empezó a hablarle de Dios. “Nunca he sido una persona religiosa”, explica Caroline, “pero mi marido hizo que fuera interesante creer en Dios. Me decía que este mundo no es todo lo que hay. Que todo sucede por una razón y que Dios sabe lo que hacemos en cada momento.

Cuanto más me hablaba sobre sus pensamientos acerca de Dios, más sentía que decía algo verdadero”.

Poco después, el marido de Caroline decidió abrazar el Islam y practicarlo en su vida diaria.

Mi marido aceptó el Islam primero

“Cuando mi marido se hizo musulmán, me sorprendió. Sí, llevaba hablado sobre Dios y el Islam semanas, pero no pensaba que realmente daría este último paso.

Quiero decir, no siempre es fácil ser musulmán en nuestra sociedad. Especialmente para mujeres que llevan el pañuelo. Pero él estaba decidido. Sabía que hablaba en serio porque no es el tipo de persona que hace algo sin una verdadera convicción personal”.

Caroline no aceptó el Islam de inmediato. Pero al ver que su esposo encontraba paz y nuevas fuerzas para el futuro, ella también se interesó.

Haciendo pañuelos 

“Al principio dudé porque me preocupaban mucho las consecuencias de hacerme musulmana. No me gusta hacer las cosas a medias. Así que, si aceptaba el Islam, quería hacerlo bien. Eso incluía cubrirme la cabeza con un pañuelo”, dice Caroline. “Pero mi marido me dijo que si realmente creíamos en Dios, sabíamos que Él cuidaría de nosotros”.

Después de algunas semanas Caroline se unió a su esposo y se hizo musulmana.

Después de aceptar el Islam y cubrirse la cabeza, Caroline no podír regresar a su antiguo trabajo como camarera. Al quedarse en casa y pensando en formas de ganarse la vida, Caroline recordó sus habilidades de costura.

“¿Por qué no intentar crear mis propios pañuelos?”, Pensó. Comenzó a practicar con su máquina de coser, pensando en formas bonitas de motivar a que otras mujeres musulmanas su cubriesen la cabeza con el pañuelo.

Mucho apoyo

“Alhamdulillah, mucha gente me apoya. Las mujeres compran mis pañuelos y muchos musulmanes nos apoyan emocional y mentalmente”, dice Caroline. “Estoy muy feliz de haber seguido a mi esposo al aceptar el Islam. Perdí mi trabajo, pero he ganado muchas más y mejores cosas.

A veces la gente me mira de forma extraña, pero no es tan malo como me había imaginado. Dios me bendijo con mi propio negocio. Ya no dependo de ningún jefe. Paso más tiempo con mi esposo y ambos aprendemos algo nuevo todos los días sobre el Islam. Alhamdulillah”.

Este es un artículo del archivo de aboutislam.net, puedes leer la versión original en inglés aquí.

About Claudia Azizah
Claudia Azizah is originally from Germany and mother of two children and writer. She served as Assistant Professor at the International Islamic University in Malaysia until August 2019. She is co-founder of the Ulu-Ilir-Institute in Indonesia. She regularly writes for the German Islamic newspaper. She is interested in Islamic spirituality, art and Southeast Asia. You can follow her on Twitter and Instagram: #clazahsei