Cómo la modestia fortalece la creencia

Junto con el temor y el amor por Allah, la modestia es un requisito de la creencia. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) dejó claro que la modestia es parte de la creencia en un Hadiz recogida en por Imam Muslim.

Esta modestia no se refiere a la timidez natural, que profesamos y practicamos en nuestras relaciones mutuas, sino a la modestia que el hombre debe practicar en su relación con Allah.

Si no somos modestos en nuestra relación con Allah, esto socavará la modestia en otras relaciones, lo que tendrá como resultado una pérdida de belleza estética.

¿Qué es la verdadera modestia?

La modestia influye en la vida humana de diversas formas y defiende al hombre de las trampas de Satanás. En el siguiente Hadiz, el Profeta (la paz sea con él) resalta su función integral:

Abdullah ibn Masud transmitió que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:

Sed sinceros en la modestia con Allah.

Cuando quienes estaban presentes afirmaron que eran modestos, el Profeta les aconsejó sobre el verdadero significado de la modestia. Según el Hadiz, la verdadera modestia es:

  • Estar atentos a las facultades mentales y las ideas que uno tiene;
  • Vigilar el estómago y lo que consume;
  • Ser conscientes constantemente de la propia muerte y la desintegración del cuerpo en la tumba.
  • Además, quien espera el Más Allá no corre tras los placeres de esta vida.

Desarollar estas cualidades hace que uno sea verdaderamente modesto con Allah. (Tirmidhi)

Los elementos principales de la modestia

Conocer los atributos divinos infunde la conciencia de la necesidad de mantener la modestia. Aquellos que poseen un conocimiento verdadero de estos atributos y creen firmemente en ellos sienten genuina modestia con Allah.

Por el contrario, aquellos que ignoran los atributos divinos, o aquellos que no los tienen en cuenta, no se avergüenzan ante Allah ni sus semejantes. Son poco mejores que los animales que no tienen ninguna percepción de la modestia.

Ilustremos el punto anterior de cómo una percepción correcta de ciertos atributos de Allah infunde la virtud de la modestia y su impacto en la conducta. De todos los atributos divinos, la idea de Su conocimiento perfecto nos hace realmente conscientes de nuestra conducta. El creyente debe tener siempre presente que Allah observa todos y cada uno de los actos (Corán, 4:1).

Asimismo, debemos tener la convicción de que Él es consciente de la traición cometida por los ojos y de los secretos que esconde el pecho (Corán, 40:19). También es importante ser conscientes de que siempre estamos acompañados por Allah.

No hay confidencia de tres en la que Él no sea el cuarto, o de cinco en la que Él no sea el sexto, ni de menos o más que eso sin que Él no esté con ellos dondequiera que estén.

Corán, 58:7

Evidentemente, aquellos que creen en la importancia de este versículo no pueden cometer ninguna fechoría, incluso en la intimidad, que pueda avergonzarlos a los ojos de Allah, porque no pueden concebir ningún lugar donde no sean vistos por Allah.

Esto los persuade de que Allah está observando cualquier falta que cometan. Solo una persona pervertida o sin temor podría cometer un crimen siendo consciente de esta realidad.

Día y noche observamos numerosas manifestaciones de la gloria y el poder de Allah. Frente a estos, no debemos albergar ninguna falsa noción sobre nuestra propia supremacía y grandeza. El hombre no es más que una mosca o una hormiga en este vasto universo. En comparación con nosotros, las montañas que nos rodean son grandes. En comparación con los océanos, apenas somos una gota.

Teniendo esto en cuenta, si tenemos una opinión exagerada de nosotros y caminamos con arrogancia, es como si nos estuviésemos burlando de nosotros mismos. Hay una parábola que habla sobre una mosca que se posó en el cuerno de un toro. Después de algún tiempo, la mosca preguntó al toro si debía irse para que su peso no fuera una carga para él. El toro respondió que desconocía la existencia de la mosca y que no le importaba si la mosca estaba sentada allí o no.

Esto es igual, en cierta medida, para ciertas personas arrogantes que se dan demasiada importancia a sí mismas. Caminan con arrogancia sobre la tierra y siempre hablan en tono áspero. Mientras los amonesta, Allah les dice:

Y no camines por la tierra con arrogancia porque no podrás traspasar la tierra ni alcanzar la altura de las montañas.

Corán, 17:37

Los seres humanos no pueden compararse de ninguna manera con las numerosas manifestaciones del poder y la gloria de Allah. Por tanto, debemos ser modestos y humildes.

Debemos tomarnos en serio la realidad de que todas nuestras facultades y recursos nos han sido otorgadas únicamente por Allah. No hemos sido nosotros los creadores de ninguna de ellas y no las poseemos excepto por Su permiso.

Si nos damos cuenta de esto, seremos menos propensos a la ingratitud, desobediencia o rebelión. No podemos hacer nada sin hacer uso de los favores que Allah nos ha dado.

Los seres humanos han sido dotados con estos favores para que podamos vivir como siervos agradecidos y obedientes de Allah. Sin embargo, si abusamos de ellos en pos de la traición y la rebelión, esto constituye un crimen atroz. Por lo que debemos ser conscientes, de forma profunda, de que es Allah quien nos ha bendecido con estos favores. El Corán reitera esta realidad muchas veces.

Algunas personas tienen muy buena opinión de su contribución a la creencia. Se consideran erróneamente a sí mismos como los que han hecho el bien por Allah y Su Mensajero. Sin embargo, incluso el mayor sacrificio ofrecido por ellos realmente no les pertenece. Si donan riqueza a Su causa, es Allah quien se la concedió en primer lugar.

Si sufren la ilusión de que ganaron su riqueza por la fuerza de sus talentos y habilidades, no deben olvidar que fue Allah quien les otorgó esos mismos talentos y habilidades.

Incluso si las personas sacrifican sus vidas por la causa de Allah, deberían pensar más en sus errores que en el sacrificio que están haciendo.

Este reconocimiento de nuestra incapacidad para hacer algo propio por la causa de Allah y este arrepentimiento, son la esencia misma de todos los actos de adoración y obediencia. El Corán lo identifica como el espíritu de humanidad. El Corán reprocha a algunas personas la creencia errónea de que, al hacerse musulmanes, le estaban haciendo un favor a Allah y Su Mensajero.

Se les dice que no les han hecho ningún favor. Al contrario, deberían estar agradecidos con Allah por haberlos guiado al Islam.

Extraído y traducido con ligeras modificaciones editoriales de “Tazkiyah: The Islamic Path of Self-Development”. Cortesía de The Islamic Foundation.