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La humildad del Profeta Muhammad

La humildad del Profeta Muhammad era tal que no se distinguía de sus compañero en nada superficial. Personificó la humildad y lo que es estar lo más lejos posible de la soberbia, a pesar de ser el ser humano que más derecho tenía a estar orgulloso.

El último de los Profetas

Fue el último de los profetas enviados a la humanidad. Allah, exaltado sea, le había garantizado el Paraíso, le había dicho “todos tus pecados están perdonados, los pasados y los futuros” y, sin embargo, se comportaba con las personas como si fuera uno igual que ellos. El Profeta Muhammad era un ejemplo de humilidad.

Nadie que no conociera al profeta podía distinguirlo y decir “ese que está sentado en el trono, con ropas especiales, ese es el Profeta”. 

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Gente que venía de otros imperios, de los romanos o de los persas, esperaban encontrar un rey tan soberbio como el que habían dejado en su reinado y llegaban a unas reuniones comunes en las que todos estaban sentados de igual manera. No podían distinguir y preguntaban “¿quién es, de entre todos ellos Muhammad, el último de los Profetas?”.

Un siervo y mensajero de Dios

Porque Muhammad, que la paz sea con él, se vestía igual que ellos. No se distinguía en nada superficial, se sentaba a la misma altura y es más, prohibió a sus compañeros que cada vez que entraba en la mezquita se pusieran de pie para saludarlo. Tal era la humildad del Profeta Muhammad.

Dijo: “No exageren conmigo como los cristianos exageraron con Jesús, el hijo de Maria. Decir de mí soy el siervo de Allah y Su mensajero. No decir de mí que soy el hijo de dios, o que soy el tercero de dios, o que el perdón está en mis manos, o que la salvación está en mis manos como los cristianos hicieron con Jesús”. 

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El Profeta Muhammad, que la paz sea con él, en su humildad, dijo: “Decir de mí que soy el siervo de Allah y Su Mensajero”.

Las dos características que ennoblecen a Muhammad, que la paz sea con él, son que es el mensajero de Dios y siervo de Dios.

El Profeta trataba a los demás con humildad

El Profeta Muhammad nos habla sobre la humildad y dice:

“Allah me ha revelado que deben ser humildes unos con otros”.

No debemos sentirnos superiores y hablar a los demás como si lo fuéramos porque se es de algún país, porque se habla algún idioma, porque se tiene más dinero o por lo que sea.

En vez de tratar a las personas como si estuviéramos por encima de ellos hemos de tratarlas como si estuviéramos por debajo de ellos.

Allah dice en el Corán:

Los siervos del Misericordioso son aquéllos que caminan por la tierra humildemente y que cuando los ignorantes les dirigen la palabra, dicen: Paz.

Corán, 25:63

La humildad de los compañeros del Profeta

Los compañeros del Profeta Muhammad, que se educaron bajo el ala protectora y guía del Profeta, no se distinguían ellos de sus empleados.

Abderrahman ibn Awf, uno de los Sahaba conocidos por ser el comerciante más exitoso, y que cuando murió su herencia se dividía cortando pedazos de oro con un hacha de la riqueza que tenían, no se distinguía de sus empleados.

Comía lo que comían sus empleados y se vestía con lo que vestían sus empleados. Cuando viajaba en una caravana y la gente la veía llegar preguntaba ¿quién es Abderrahman ibn Awf? Porque no lo podían distinguir de los camelleros.

Así de humilde era él en su comportamiento y en su trato con sus empleados.

Quiera Allah embellecernos con esta característica tan necesaria en nosotros, como musulmanes, hoy en día, de ser humildes. Y quiera Allah protegernos de esa característica tan enfermiza que es la soberbia.