Las bendiciones que nunca contamos

¿Te parece algo sin importancia salir de tu casa caminando con pasos firmes, llenando tu pecho con el aliento matutino y disfrutando del sol en sus ojos, disfrutando de estas bendiciones?

Si no prestas atención a la salud de tu cuerpo, la integridad de tus órganos y la perfección de tus facultades… sería mejor que lo hicieras pronto.

Nuestras inestimables bendiciones

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En esta vida, nuestra mayor riqueza no es el dinero que tengamos. Nuestro verdadero capital, nuestra verdadera riqueza, son las facultades que Dios nos ha dado, como el intelecto, la habilidad, la libertad y el más alto de estos dones: la buena salud.

“¿Venderías tus dos ojos por mil millones de dólares?”. Se pregunta Dale Carnegie:

“¿Qué aceptarías por tus dos piernas y tus manos? ¿Tu oído? ¿Tus hijos o tu familia?

Suma estos activos y te darás cuenta de que no venderías lo que tienes por todo el dinero del mundo. Pero, ¿apreciamos todo esto?

¡Ah, no!

Como dijo Schopenhauer:

“Rara vez pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta”. Sí, la tendencia a “pensar rara vez en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta” es la mayor tragedia del mundo”.

Se ha transmitido que Ibn Al-Samak, un erudito religioso, estaba asistiendo al consejo del califa Harun Al-Rashid quien, habiendo pedido agua, le dijo:

“Aconsejame.”

Mientras tenía la copa elevada a su boca, Ibn Al-Samak le preguntó:

“Oh Emir de los Creyentes, si te negaran este trago de agua, ¿daría tu reino por él?”

El Califa dijo:

“Si.”

Habiéndolo bebido, Ibn Al-Samak le preguntó:

“¿Teniéndolo dentro de ti y no pudiendo evacuarlo (orinar), darías tu reino para ello?”

El Califa respondió:

“Si.”

Ibn Al-Samak dijo:

“No hay valor en un reino que no valga la pena no beber o evacuar un sorbo de agua”.

Sin atención, tenemos, y sin esfuerzo, obtenemos, aquello por lo que un rey podría sacrificar su reino: beber agua y evacuarla.

Recuerda las bendiciones de Dios

¿Recordamos la generosidad de Dios sobre nosotros? ¿O lo apreciamos y le agradecemos por ello?

Estamos acostumbrados a estar sanos y  esto nos hace olvidar o menospreciar lo bueno que es estarlo; a veces, se necesita una crisis o una enfermedad para apreciarlo. Pero no importa cuán pequeño o insignificante pueda esto parecer a la gente, es importante ante Dios y será enteramente, con todos sus elementos, contabilizado ante Él.

El Profeta Muhammad dijo:

Por Aquel en Cuya Mano está mi alma, una persona llegará a el Día de la Resurrección con buenas obras que, si se colocaran en una montaña, la abrumarían; entonces, aparecerá solo una de las bendiciones de Allah (y tomará su valor de las buenas obras del siervo) y casi las agotará todas, si no fuera por la Misericordia que Allah otorga.

Al-Tabarani

Por eso, Dios dice en el Corán:

Si tratáis de enumerar los dones de Allah no podréis contarlos, es cierto que Allah es Perdonador, Compasivo.

Corán, 16:18

Toda vida es un don por el que Dios merece nuestro agradecimiento, por habernos dotado de alma y sensación y todo un universo provisto en abundancia de todo cuanto necesitamos y repleto de señales que apuntan al Creador:

¿Cómo es que no creéis en Allah si estábais muertos y os dió la vida, luego os hará morir y de nuevo os dará la vida y volveréis a Él?

Corán, 2:28

Nuestros sentidos son nuestras herramientas para interactuar con este universo, explorarlo y aprender de él, y deberían, cuando están inundados por su poder, belleza e inmensidad por todas partes, estremecerse de gratitud hacia Aquel que nos honró con la vida:

Allah os hizo salir del vientre de vuestras madres y no sabíais nada. Y os dio el oído, la vista y un corazón para que pudierais agradecer.

Corán, 16:78

Siempre que nuestra sensibilidad está embotada, indiferente o descuidada; siempre que dejamos de valorar el incesante fluir de las bendiciones de Dios, un buen momento de reflexión, después de liberar la mente del embotamiento de la familiaridad y la falta de atención, ayudará a despertar los sentidos; ayudará a renovar los sentimientos y abrir nuestros ojos al cielo y la tierra; todo esto puesto a nuestro servicio, lo que ayuda a la mente a comprender mejor la llamada de Dios:

¡Hombres! Adorad a vuestro Señor que os ha creado a vosotros y a los que os precedieron. Tal vez así os guardéis. Él ha hecho para vosotros de la tierra un lecho y del cielo un techo, y hace caer agua del cielo y que gracias a ella broten frutos, que son para vosotros provisión. Así pues, no atribuyáis iguales a Allah una vez que sabéis.

Corán, 2:21-2

Trabajos citados:

Carnegie, Dale. Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir. Nueva York: Simon y Schuster, 1990

Este artículo es un extracto traducido del libro de Sheikh Muhammad Al-Ghazali: “Renew Your Life”. Ha sido traducido y adaptado por Haya Muhammad Eid y editado por Emily Katharine Richardson. Puede leer la versión original en inglés aquí.